jueves, 11 de agosto de 2016

ASÍ INFORMABA CASARRUBIOS A LOS PUEBLOS DE LA ZONA SOBRE LOS ACONTECIMIENTOS DEL 2 DE MAYO DE 1808 EN MADRID


El intento de sacar de Madrid a la Familia Real, hizo estallar el hervidero que la ciudad vivía desde que las tropas del general Murat ocuparan la capital de España que, si en un principio fueron recibidas como aliadas, enseguida pasaron a ser consideradas invasoras. Desde primeras horas de aquella mañana del 2 de mayo de 1808, la población madrileña fue incrementando unos alborotos en torno al palacio Real que estallaron con el sonido de un disparo, seguido de los cañonazos contra la multitud de ciudadanos congregados en la plaza de Oriente causando decenas de muertos que desencadenó una violenta reacción popular. El mal armado pueblo de Madrid, y ante la pasividad de las autoridades, se enfrentó a la artillería y fusilería de los gabachos con palos, navajas, tijeras y cuantas armas pudieron encontrar, en un cuerpo a a cuerpo en el que murieron más de un millar de madrileños.



A primera hora de la tarde, y siguiendo las informaciones publicadas por David Martín y Jesús Rodriguez, en el libro “El bando de los alcaldes de Móstoles del Dos de Mayo de 1808 y su influencia en el comienzo de la Guerra de la Independencia”las noticias del levantamiento y primeros asesinatos llegaron a Móstoles en boca de grupos de personas que habían logrado escapar de Madrid y relataron la feroz represión de las tropas francesas. La justicia mostoleña, con sus alcaldes a la cabeza, se reunió horrorizada de cuanto allí se contaba y decidieron confeccionar un oficio firmado por los alcaldes Andrés Torrejón y Simón Hernández, animando a las autoridades civiles y militares a movilizarse y acudir con la mayor brevedad posible a socorrer al pueblo de Madrid, preparándose para un levantamiento militar que habría de expulsar al ejército invasor. 

Sobre las 7 de la tarde del día 2 de mayo de 1808 salía de Móstoles, a toda velocidad, un postillón con el comunicado de sus alcaldes que iría dejando en los pueblos de su recorrido a lo largo de la carretera de Extremadura.
La primera parada la hizo en Navalcarnero, desde donde la información debió llegar a Casarrubios, y el postillón continuaría a  Talavera de la Reina. En cosa de pocas horas la noticia se había  difundido por los pueblos cercanos, de tal modo que a Casarrubios debió llegar a últimas hora de la tarde, pues a las once de la noche Fuensalida recibió un comunicado de Camarena con las noticias que había recibido de los alcaldes de Casarrubios del Monte, comunicándoles lo siguiente:

Señores justicia de la villa de Fuensalida.
Haora, que son las onze de la noche, acavamos de recivir oficio de los señores alcaldes de la villa de Casarrubios, con esta misma fecha, en que se nos dice que Madrid se halla ardiendo y vombeandose los franceses; encargandonos nos prevengamos y que pasemos iguales havisos a los pueblos inmediatos, para que si quieren venirse con las gentes de aquellas villas, se juntaren crecido numero, y que si hubiese franceses se procure contrariarlos para que no comuniquen noticias a los suyos; a lo que por nuestra parte estamos prontos, y les damos a vuestras merzedes este aviso para que determinen por la via y la amplien a los demas pueblos, en ynteligencia que de Arcicollar, Fuensalida y la Torre, al mismo fin les pasaremos igual aviso a sus justicias.
Nuestro Señor guarde a vuestras mercedes muchos años.
Camarena y mayo 2 de 1808

El mismo oficio fue enviado al día siguiente por los alcalde de Casarrubios a Portillo.

Señor alcalde ordinario de la villa de Portillo.
Muy señor nuestro:
A consecuencia del oficio de vuestra señoria, devemos manifestarle que, aunque a la presente hemos tenido noticia de que Madrid se halla apaciguado del tiroteo que en el dia de ayer se promobio, se asegura por todos los que han transitado por esta en este dia, que los franceses tienen dispuesto bolver a emprender a las gentes, por lo que deven vuestras señorias y todos los pueblos de esa circunferencia estar prevenidos, en defensa de nuestro monarca y reyno, respecto a que se asegura tambien bienen a favorecernos las tropas de Guadalajara y Talabera.
Nuestro Señor guarde a vuestra señoria muchos años.

Casarrubios del Monte, 3 de mayo de 1808.
Vicente Serrano
Josef Fernandez

Ese mismo día (3 de mayo), Portillo recibió otro de Navalcarnero manifestando haberse calmado la revolución de Madrid, pero no fiándose de la veracidad de lo expuesto, hicieron más caso al de Casarrubios y redactan un nuevo oficio que, enseguida, mandaron a diferentes pueblos, informando sobre lo dicho por Navalcarnero, pero insertando el comunicado recibido de Casarrubios del día anterior.

La sucesión de los comunicados y la brevedad de las horas en que se suceden, nos hacen ver como las comunicaciones entre los pueblos se desarrolló a una velocidad increíble cuando no se disponía de otros medios que los postillones. En pocas horas la noticia fue conocida en todos los pueblos de la zona, saltando la alarma entre ellos, como sucedería en el resto de España.


El intervencionismo e influencia del general Murat sobre la justicia y autoridades civiles y militares obligó a localidades como Navalcarnero y Talavera a emitir oficios, (días 3, 4 y 5 de mayo) condicionados por sus consignas de mantener la tranquilidad. Oficios que, además de no reflejaban la realidad que se estaba viviendo en Madrid, colaboraba con los invasores a la sumisión de un pueblo. Mientras, Casarrubios emitía comunicados a los pueblos de la zona con las noticias llegadas de la capital. Talavera recibió como respuesta el comunicado de Val de Santo Domingo, adjuntando el de Fuensalida que, a su vez, les comunicaba lo expuesto por Camarena y acompañaba la información de Casarrubios y de Torrijos con la realidad de los hechos acaecidos en Madrid.

Especialmente atento a las gentes que transitaban por el camino de Madrid, y recabando información de las personas que habían conseguido huir de la Corte, Casarrubios informaba a través de oficios a los Ayuntamientos de los pueblos de la zona, la realidad vivida, quienes la volvían a multiplicar y enviar a los de pueblos más alejadas.


Fusilamientos del 2 de Mayo en el Paseo del Prado de Madrid (Juan Carrafa)

Como muestra la imagen, los fusilamientos se sucedieron por diversas calles de Madrid: Pza. de Oriente, Puerta del Sol o Paseo del Prado, en cuyo fusilamiento perdieron la vida algunos casarrubieros. Tras la matanza del portillo de Recoletos, Diego Manso Martín, de sesenta años, su hijo, Miguel y su hermano Manuel, naturales de Casarrubios, fueron sacados del tejar donde trabajaban, al lado de las Puerta de Alcalá, y llevados al paseo del Prado donde fueron fusilados. Ellos aparecen al final de mi libro “Algunos casarrubieros”



F.-Jesús Arroyo López.



lunes, 13 de junio de 2016

DOCUMENTOS DE UNA PROCLAMACION



POR QUÉ QUEREMOS CELEBRAR EL 550 ANIVERSARIO DE LA PROCLAMACIÓN DE LA PRINCESA ISABEL 
EN CASARRUBIOS DEL MONTE

UN POQUITO DE HISTORIA

En un intento de poner fin a las guerras banderizas que venía asolando Castilla, debido a las diferencias mantenidas por las distintas facciones nobiliarias, los hermanos Enrique e Isabel, cabezas de los bandos principales, y tras unas negociaciones llevadas a cabo, separadamente, en Cebreros y Cadalso, se encontraron en la venta de Guisando el 19 de septiembre de 1468. Encuentro que la historia ha venido a llamar el pacto, concordia o tratado de Guisando. Allí, los hermanos, ávidos de paz en un acto de conciliación e intentando olvidar las viejas rencillas, se abrazaron y se reconocieron como Rey y Princesa, respectivamente. La infanta Isabel reconoció a su hermanastro como único y verdadero rey por todos los días de su vida, y el Rey tomaba a su hermanastra por princesa, heredera y legítima sucesora en el trono de Castilla.
 Tras este reconocimiento, Isabel quedó incorporada a la Corte de su hermano al que acompañó desde ese momento, pasando, seguidamente a Guisando. El 22 se encontraban en Cadalso, desde donde emprendieron camino a Ocaña, lugar donde celebrarían Cortes, en las que la nobleza juraría a la Princesa. La idea era de hacer noche en Casarrubios del Monte, vieja villa conocida por Enrique IV, que ya visitara siendo príncipe, y que el 12 de marzo del año anterior entregó a su hermana con el compromiso de no cederla y ser devuelta a él cuando contrajera matrimonio. 
 Los ilustres personajes y la comitiva que traían, en la que se encontraba el Maestre de Santiago, el obispo Antonio de Véneris, delegado enviado por S.S. el Papa Paulo II, varios condes como el de Osorno, duque de Alburquerque, arzobispo de Sevilla, etc, etc, todos con sus correspondientes secretarios, criados y demás servidores,              llegarían a Casarrubios el jueves 22 a la caída de la tarde, como aseguran las crónicas diciendo que ese día, el real de don Enrique ya se encontraba en nuestra villa.

Las jornadas pasadas habían sido duras, especialmente para Enrique IV, que tuvo que afrontar públicamente la deshonra de la ilegitimidad de su hija al reconocer a su hermana Isabel como heredera y sucesora.
Al llegar a Casarrubios del Monte, los dos hermanos se liberaron de las tensiones y hallaron la paz anhelada durante mucho tiempo, y decidieron prolongar su estancia posponiendo unos días la marcha. La princesa Isabel sería quien más a gusto y segura se encontrara, sobre todo, por estar en su villa y tener a su lado a don Gonzalo Chacón, al que dos meses antes le había nombrado su mayordomo mayor, por lo que, si en un principio, Casarrubios del Monte iba a ser solo una escala en su viaje, se convirtió en residencia de una larga estancia en la que, probablemente, pasaron juntos los únicos días felices de su vida.

El afán del Rey por solucionar, cuanto antes, los conflictos y reintegrar a su obediencia a los nobles que habían tomado partido por la Princesa, que de alguna forma obligaron a la reconciliación y proclamación de su hermanastra, le seguía preocupando, y viendo que la estancia se prolongaría, decidió no llegar a Ocaña para cerrar en Casarrubios los acuerdos iniciados en Guisando, mandando a sus secretarios y escribanos confeccionaran las cartas que enviaría a la nobleza, villas y ciudades, dando cuenta de los acuerdos alcanzados.

La primera carta enviada por Enrique IV desde Casarrubios del  Monte, fue al día siguiente de llegar, viernes día 23. Se trataba de un llamamiento a los Grandes que no se habían restituido aún a su obediencia, para que en el plazo de treinta días le prestaran obediencia y le devolvieran las ciudades, villas y fortalezas de la corona que tenían ocupadas, puesto que su hermano don Alfonso había fallecido y él había hecho jurar como princesa heredera a su hermana Isabel. La cédula estaba Dada en la villa de Casrruvyos a veynte e tres dyas del mes de setiembre, año del nasçimyento de ntro. Señor Jhesu Christo de myll e quatroçientos e sesenta e ocho años.
YO EL REY


El día 24, Enrique IV firmó un auto para hacer efectivo lo determinado en Guisando, comunicando a villas y ciudades la proclamación de su hermana como Princesa e mi primera e sucesora destos dichos mis reinos e señoríos, e por tal la juré, e nombré, e intitulé, e mandé…
En la misma hace un llamamiento a la nobleza para que acaten y  juren a la dicha Princesa, mi hermana, por Princesa e mi primera heredera sucesora en estos dichos mis reinos e señoríos y pone unos plazos para ello. Y, vos mando que acatada la lealtad e fieldad que me debedes como a vuestro Rey e Señor natural, luego vos reduzgais a mi obediencia e serviocio e me reconozcades e juredes por vuestro Rey y Señor natural.
La carta era acabada con un llamamiento de la Princesa:

E yo la dicha Princesa doña Isabel, primera heredera e sucesora en estos dichos reinos e señoríos de Castilla para después de los días del muy alto e muy poderoso Rey, mi señor e hermano, vos ruego e mando que por servicio del dicho señor Rey e mio, vosotros fagades e cumplades e pongades luego en obra todo lo que su Alteza por esta carta vos envía mandar.

Documento  en el que por primera vez la Princesa estampó su firma como tal, y lo hizo en la villa de Casarrubios del Monte aquel 24 de septiembre de 1468.

Al día siguiente, 25 de septiembre de 1468, el Rey vuelve a enviar nuevas cartas anunciando a los grandes, concejos, alcaldes y otras autoridades el haber celebrado el pacto de la venta de los Toros de Guisando.


Era de obligado cumplimiento que las cartas reales fueran pregonadas allí donde se firmaban y encontrara la Corte. …mandé dar esta mi carta firmada de mi nombre e sellada con mi sello, la cual mando a los mis alcaldes de la mi casa e corte que lo fagan publicar e pregonar en la dicha mi corte, e así publicada la pongan afija en la picota de la plaza pública de esta villa.

Los días que las casas reales, tanto del Rey como de la Princesa, permanecieron en Casarrubios del Monte, nuestra villa, según costumbre, fue declarada sede de la corte y, al ser de obligado cumplimiento que las cartas públicas fueran pregonas allí donde la corte residiera, aquí fueron publicadas, pregonadas y fijadas en la picota de la plaza pública de Casarrubios del Monte, haciendo a las gentes de nuestra villa ser las primeras en conocer la proclamación.

Alonso Gonsales de la Serrana, oidor del rey, y el alcalde de su corte, y Antón de Ajofrín, mandaron, con la debida solemnidad, pregonar públicamente esta carta tres veces “de verbo ad verbum con trompetas en la dicha villa e términos”. Lo cual pregonó Toledo, rey de armas de dicho señor Rey, tres veces. Una, en la puerta del palacio del Rey, otra, en la puerta del palacio de la Princesa y, la tercera, en la plaza pública de Casarrubios, “estando cada ves ayuntada muy grand número de gente a altas e inteligibles boses”, siendo testigos de ello  Fernando de Arse, secretario del Maestre de Santiago; Andrés de la Plazuela, secretario de la señora Princesa; Pedrosa, criado del señor Arzobispo de Sevilla; Ochoa de Ocón, criado del Duque de Alburquerque; los secretarios reales de la Princesa, el del arzobispo de Sevilla y demás sirvientes de las distintas personalidades que aquí se encontraban.

Esta carta y pregón fue la forma real y efectiva, en la que se proclamó a la infanta Isabel Princesa y heredera al trono de Castilla en Casarrubios del Monte.

De ese modo, aquel 24 y 25 de septiembre de 1468 se acababa de poner en Casarrubios del Monte los cimientos para que doña Isabel se convirtiera en reina, y donde Enrique IV pronunciara la famosa frase:
“en manera que estos dichos mis reinos no queden sin haber en ellos legítimos sucesores de nuestro linaje”

Ese mismo día, el Rey firmó otros documentos iguales a los del día anterior, como una carta dirigida a la ciudad de Alcaraz, abalada por los sellos y firmas del Rey y Princesa, y otra para la entrega de Baeza, tras lo cual, Enrique IV partió para ejercitar sus aficiones cinegéticas a los montes de El Pardo y Rascaría, quedándose la princesa a su espera en Casarrubios.

Así comenzaba a cumplirse las condiciones pactadas, las cuales no pasaban de ser un compromiso vacío mientras no se convirtieran en documentos públicos, por lo que Isabel aprovechó su estancia en Casarrubios para ultimar los trámites burocráticos de su proclamación y envió al bachiller Fernando Sánchez Calderón y a Rodrigo de Baeza, jurista de su entorno, con los documentos a Valladolid, con el fin de levantar testimonio ante notario apostólico. También aprovechó para hacer efectiva la entrega de la villa de Casarrubios del Monte a Gonzalo Chacón, para cuya entrega necesitó la renuncia expresa a la misma para que fuera su hermano, el Rey, quien se la entregase.

La reina doña Juana, indignada por el juramento hecho a Isabel en perjuicio de su hija Juana, “la Beltraneja”, envió desde Buitrago a Luis Hurtado de Mendoza con plenos poderes a Casarrubios, donde llegó el 28 de septiembre interpuso recurso ante el legado del Papa Paulo II, el obispo Antonio de Véneris, quien se encontraba en esta villa, protestando contra de todo lo hecho en la Venta de Guisando.

El rey volvió de sus cacerías a finales de octubre. El día 30 de ese mes está fechado en Casarrubios la concesión a Diego López de Haro de unas minas de alumbre en Alcaraz. Según el historiador Manuel de Foronda, el 2 de octubre la Princesa firmó en esta villa un nuevo documento dirigido a personajes, ciudades, villas y lugares de los reinos mandando observar y cumplir lo acordado por su padre, Juan II en 1453, y ratificado por don Enrique en 1458, lo que indica que, al menos, hasta ese día no partirían de nuestra villa camino de Ocaña.


F.- Jesús Arroyo López.

lunes, 6 de junio de 2016

FIRMADO EN CASARRUBIOS DEL MONTE EL 12 DE ENERO DE 1416

Un curioso e interesante documento que aporta algunos detalles sobre la posesión de la villa de Casarrubios del Monte a los Gómez de Toledo, y enriquece, aún más, nuestra historia.




 Se trata de un compromiso matrimonial entre don Diego Fernández de Córdoba, Mariscal de Castilla, Alcalde Mayor de Córdoba y Señor de la villa de Baena y don Pedro Gómez de Ayala, Alcalde Mayor de Toledo y Aposentador Mayor del Rey, para el matrimonio de sus hijos, Pedro López de Ayala, quien llegaría a ser el I conde de Fuensalida, y Marina (o Mariana) Fernández de Córdoba y Ayala, quien sería la futura IV Señora de Casarrubios.

Ambos otorgan y acuerdan el casamiento de sus hijos cuando estos tuvieran edad de contraer matrimonio, teniendo que esperar a que los contrayentes alcanzaran la edad de 14 años para él y, 12 para ella, puesto que, en el momento de la firma del contrato los dos eran menores de 5 años. Previamente solicitarían al Papa dispensa matrimonial por ser parientes en cuarto grado, y aseguraban y comprometían la cantidad de 20.000 florines de oro para la seguridad y observancia de las capitulaciones.

Don Diego Fernández de Córdoba y su esposa, doña Inés de Ayala, se encontraban en Casarrubios del Monte, al ser ella III Señora de esta villa desde el fallecimiento de su padre, Pedro Gómez de Toledo en 1385. Y nieta de don Diego Gómez de Toledo y de doña Inés de Ayala.

El contrato a que nos referimos, no se llevó a cabo, pues don Pedro López de Ayala (el sordo, como le señalan los historiadores), hijo de don Pedro de López de Ayala (el tuerto) y de doña Elvira de Castañeda, contraería matrimonio con doña María de Silva. Por la parte de dona Marina, existen dos capitulaciones para su matrimonio (nueve años más tarde) con don Fadique Enríquez, con quien finalmente se desposaría. Una esta firmada el 15 de junio de 1425 en la villa de Baena por don Diego Fernández de Córdoba, ofreciendo una dote a su hija de 10 florines de buen oro de justo peso  en dineros y en posesiones que lo valgan. Entregaré mi villa de Casarrubios del Monte con toda su jurisdicción civil y criminal y con todos sus vasallos  y términos.. desde el día que se case y consumare el matrimonio. El 10 de julio de ese mismo año en Valencia, don Fadrique aprueba, con el beneplácito de su padre, un poder a Alfonso de Torres para que, en su nombre, se despose con la dicha Doña Marina. 
Don Fadique y doña Marina fueron padres de doña Juana Enríquez, reina consorte de Navarra y Aragón y, por tanto, abuelos de quien llegó a ser el rey Fernando, cognominado El Católico.

En esta historia hay un pequeño detalle que no debe pasar desapercibido, y es que, ninguno de los firmantes del documento aludido podía imaginar que años después, y por vicisitudes de la historia, Enrique IV le quitaría la villa de Casarrubios del Monte a don Fadrique Enríquez, para dársela a don Pedro de Ayala (el tuerto) como pago a los servicios prestados. Aunque fuera por un corto periodo de tiempo, la villa de Casarrubios estuvo en poder de los Ayala, ya que los Reyes Católicos obligaron a su hijo, don Pedro López de Ayala (el sordo) a devolverla, para entregársela, finalmente, a don Gonzalo Chacón.

Fausto-Jesús Arroyo López.


viernes, 13 de mayo de 2016

SAN ANDRÉS, PATRONO DE LA VILLA DE CASARRUBIOS DEL MONTE



San Andrés apóstol, patrono y titular de esta villa de Casarrubios del Monte. Así figura en los documentos que hacen mención al patrono de la villa, muy posiblemente, antes de que lo fuera Nuestra Señora de Gracia.
Aunque las fiestas patronales se celebran en honor a nuestra patrona, la Virgen de Gracia, establecida a principios del  siglo XVII por la clerecía (clero secular y regular) y autoridades casarrubieras, y que los frailes de San Agustín ya habían introducido su veneración en la villa en el siglo XIV, no se debe olvidar al “protector de la villa” como figura en multitud de documentos, a quien la tradición popular ha ido olvidando, pero no por ello ha dejado de serlo. Sin confundir, o mezclar, a San Isidro o San Juan de Dios en el patronazgo de la villa. El primero, ha sido siempre el patrón de la Hermandad de Labradores, que es la que tenía dinero y organizaba su fiesta y, el segundo, es el nombre y patrón del colegio público de Casarrubios.
Nadie puede quitar y poner patronos a su libre discreción, porque  ¿quién es el ínclito y osado erudito que se atreve a ello? Aunque Casarrubios es muy dado al olvido y amante de lo último que oye, debido a la desinformación y poca investigación que se hace a cerca de su historia (caso que me recuerda al cambio de su escudo) bien debería informarse de ello.
Esta confusión o desinformación puede estar originada por algún “meapilas” que sin ningún rigor histórico, investigación o información, se ha atrevido a señalar al primer santo que le ha venido bien.
Recordemos que San Isidro empieza a existir para Casarrubios en el siglo XVII, cuando su cuerpo fue traído en 1619, durante la enfermedad que aquí paso Felipe III, y aún no había sido canonizado. San Juan de Dios, aunque en 1576 ya se le conoce en la villa como hijo de esta, aún no era santo, mientras que San Andrés, ya aparece documentado en el siglo XVII como patrono y protector de la villa, teniéndosele como tal tras la batalla de Baeza, de la que la leyenda dice que varios casarrubieros regresaron victoriosos de ella.
La palabra de “coopatronos” es algo inventado por alguien profano y desinformado que habla por decir algo y sin conocimiento de la realidad. Por tanto, los patronos de Casarrubios del Monte son; San Andrés, bajo cuya protección se puso la villa desde sus orígenes y en honor de quien se levantó la primitiva iglesia en el siglo XIV y, Nuestra Sra. de Gracia, imagen traída a la villa por los monjes de San Agustín en el siglo XIV, en honor de quien comienzan a celebrarse las fiestas de septiembre tres siglos después.

En el libro 11 de bautismos de la Parroquia de San Andrés, aparece la siguiente frase al comienzo de las partidas bautismales: por ejemplo, en 17 de abril de 1695: “En la iglesia parroquial del Apóstol San Andrés, patrono de esta villa de Casarrubios del Monte”  y sigue apareciendo así en 1699 “En la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol, patrón y titular desta villa” Como al principio del siguiente libro (nº 12) de 1076 a 1723, donde se lee “Libro donde se escriben los que se bautizan en la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol, Patrono y titular de esa villa de Casarrubios del Monte”
Todos sabemos que el nombre del patrón, o patrona, de ciertos lugares, suele ser llevado como nombre de muchos de sus ciudadanos. Así, en otros tiempos, el nombre de Andrés existió en, prácticamente, la totalidad de las familias de casarrubieras, siendo, cosa rara que hubiera niño que no llevara este nombre, solo o junto con otros.
Un ejemplo claro, cogido al azar, son los bautizados en unos días de noviembre y diciembre de 1701.
13-X-1701 Miguel Andrés
17-X-1701 Alonso Andrés
19-X-1701 Francisco Andrés
21-X-1701 María Andrea
4-XI-1701 Andrés
8-XII-1701 María Andrea
Y les siguen: Andrés Gabriel, Bernarda Andrea, Alfonso Andrés, Juan Andrés, Josefa Andrea…

La misma tónica se sigue el año 1713
9-10-1713 Diego Andrés
5-11-1713 Juan Andrés
19-11-1713 Manuela Andrea
4-12-1713 Bernardo Andrés
21-1-1714 Manuela Andrea
Les siguen: Pedro Andrés, José Andrés, Manuela Andrea, Tomas Francisco Andrés…

Existe un anecdótico ejemplo dado en la familia del obispo Andrés Antonio López Arroyo, hijos de Miguel López, de El Álamo y de María Arroyo, de Casarrubios, vecinos de esta villa, nacidos y bautizados en Casarrubios, donde no importa compartir el nombre de Andrés entre los hermanos
1703 Francisco Andrés (muerto tras el bautismo y antes de nacer su siguiente hermano)
1704 Francisco Andrés
1706 María Andrea
1708 Andrés Manuel
1710 Isabel
1712 Manuel
1714 Josefa Andrea
1717 Miguel Andrés
1718 Gabriel Francisco Andrés
1721 Antonio Andrés

En el libro nº 16 correspondiente a los bautismos de San Andrés del año 1769 a 1790 dice:
Libro en que se escriben los bautizados en esta Iglesia parroquial del Sr. San Andrés
Apóstol, titular y Patrón de esta villa de Casarrubios del Monte; Siendo Cura propio el Sr. Dr. D. Manuel Joachín Gallego. Año 1769. Eugenio Belasco.


F.-Jesús Arroyo López.

martes, 3 de mayo de 2016

PRESENTACION DEL LIBRO "ALGUNOS CASARRUBIEROS"


El viernes día 29 se presentó en la iglesia del monasterio de la Santa Cruz de Casarrubios del Monte el libro Algunos Casarrubieros. 

Otra forma de contar la historia de Casarrubios del Monte. Sirva este libro para honrar a cuantos hijos ilustres de Casarrubios se distinguieron a lo largo de los siglos XV al XIX 


 

martes, 29 de septiembre de 2015

LA HISTORIA DE UN CASARRUBIERO DEL SIGLO XVI

Nada más descubrirse las Indias, muchos vieron en ellas una válvula de escape a la pobreza y, sobre todo, una forma de eludir sus problemas. Los casarrubieros no se iban a diferenciar del resto de españoles, y un centenar de ellos marcharon a aquellas tierras con diversos propósitos.

Juan Huete (o Guete), era uno de los sastres que ejercían su profesión en Casarrubios, vivía con su mujer, Ana Rodríguez, y sus tres hijos,  llamados Juan, nacido días antes del 5 de junio de 1552 en que fue bautizado en la iglesia de San Andrés; Pedro, nacido al año siguiente y, el tercero, llamado Simón, nacido en el mes de noviembre de 1555. El negocio de la sastrería no debían irle muy bien y debió sentirse acosado por algún problema, lo que le decidió a desaparecer, para lo que no vio mejor manera que poner tierra de por medio marchándose a las Indias, dejando aquí a su familia.

Los Reyes Católicos habían ordenado se relacionara a todas las personas que embarcaban para las indias con sus identidades, más exhaustivas a partir de 1501 en las que se exigía a todo pasajero acreditar su naturaleza y calidad social mediante una información de limpieza de sangre que, cincuenta años más tarde, debían realizarse en su lugar de origen. En este caso, Juan de Huete la debía hacer ante las autoridades de Casarrubios.
Estas identificaciones, aparte de demostrar que el emigrante no era de los prohibidos a pasar a las Indias, descendiente de judíos o musulmanes, ni condenados por la inquisición, no marchaba a las Indias para evadir pleitos pendientes o escapar de deudas con la Real Hacienda, también servía para saber quiénes cobrarían las herencias. Pero también los hubo que falsificaron su identidad, haciéndolo sin licencias ni papeles. 

El no aparecer en los registros de embarque de la Casa de Contratación de las Indias, ni en ningún otro, hace suponer que buscara una forma ilegal dentro del amplio espectro que posibilitaba el incumplimiento de la normativa para pasar a las Indias. Incluso, dejó aquí a su familia, cuando a los casados se les obligaba a llevar consigo a sus esposas. Por lo que se supone que Juan cambiara su identidad antes de embarcar.
Al llegar a las Indias, tratando de ocultar algún secreto, y protegido por la lejanía y la existencia de un océano de por medio, siguió con su nombre reinventado con un nuevo apellido que le proporcionaba una nueva identidad, con lo que en aquellas tierras pasó a llamarse Juan de Rojas. Esto mismo lo haría años después otro casarrubiero, Diego Hernández, quien acuciado por las deudas marchó, también, a las Indias, donde cambió el apellido Hernández, por el de Guzmán.

Juan de Rojas llegó a Nueva España y se estableció como calcetero en la ciudad de Los Ángeles de México. Pasaron los años y, su nueva identidad, aparte de borrar las huellas de un matrimonio anterior,  le protegía de la detención por permanecer en las Indias sin su mujer, Ana Rodríguez, que permanecía en Casarrubios, por lo que volvió a contraer un nuevo matrimonio en esta ciudad, rehaciendo una nueva vida en las Indias.

Sin embargo, no pudo eludir la presencia de algún pariente y conocidos que allí dieron con él, ya que fueron varios los casarrubieros que emigraron a Nueva España en aquellos años.
Al ser reconocido, mandaron noticias a estos reinos de haber encontrado a Juan, de su nueva identidad y situación. Noticias que llegaron a su hermano Isidro, residente en Santa Olalla, al cual sorprendieron por creerle muerto después de tanto tiempo sin tener noticias suyas, ni siquiera, una señal de encontrarse vivo. Inmediatamente le escribió una carta extrañándole del cambio de identidad adoptada, y le reprochaba el haber roto cualquier contacto con la familia, que le imposibilitaba el haberle informado sobre las circunstancias de la familia que había dejado en Casarrubios, así como haberse ido de España negando a los suyos. También le comunicaba el fallecimiento de su esposa, a lo que no recibió contestación.

Era el siglo XVI, y los familiares y demás gentes que allí que le conocían determinaron en denunciarle al Santo Oficio. La Inquisición dio con él y le detuvo, encausándole por un delito de bigamia en Nueva España que le llevó a sufrir un largo proceso que termino con la siguiente sentencia de los jueces del Santo Oficio:
Que el susodicho salga al auto público de la Fe, con vela, soga y coraza de casado dos veces, y abjure de levi y se le den doscientos azotes por las calles públicas de esta ciudad, en forma de justicia, y sea desterrado de las Indias de S. M. por tiempo y espacio de cuatro años precisos y pague doscientos pesos de oro común para gastos de este Santo Oficio.


Se desconoce si Juan volvió a estos reinos y, sobre todo, si volvió por Casarrubios.

F.-Jesús Arroyo López




jueves, 3 de septiembre de 2015

OCURRIÓ HACE 150 AÑOS



Hace 150 años un hecho sobresaltó a la población de Casarrubios del Monte, e hizo temer una desgracia parecida a la vivida años atrás. Era el 3 de septiembre de 1865.


Las gentes de Casarrubios aún guardaban en sus mentes el fatídico recuerdo de  cuarenta años atrás, cuando en 1825, un rayo alcanzó la torre de la iglesia de San Andrés. Mucho más moderna la torre que la iglesia, ese mismo año cumplía el primer centenario de su construcción y un rayo la había incendiado junto con gran parte de la cubierta del templo, mientras los vecinos la veían arder impotentes debido a su altura. 

En estos cuarenta años los oficios religiosos se habían trasladado a la parroquia de Santa María, esperando que un día pudieran volver a San Andrés, pero la maltrecha economía de aquellos años difíciles que traía el siglo XIX no permitía acometer grandes obras, por lo que las escasas reparaciones no lograban detener el avance de su destrucción.

Poco a poco, mientras los vecinos asistían atónitos a la desaparición del templo, aquella mañana del 3 de septiembre de 1865, volvió a presentárseles una situación idéntica. Ahora tocaba a la iglesia de Santa María. Esa madrugada, a las cinco de la mañana, cayó un rayo en la torre que, al igual a la de San Andrés, la incendió y destruyó las vidrieras de la iglesia.
Pero fue el párroco de entonces, don Eusebio del Pozo Torreño, quien nos cuenta de primera mano lo sucedido aquel día, diciendo que lo escribía para recuerdo futuro.

“El día 3 de setiembre de 1865 a las 5 y cuarto de la mañana se desprendió una exhalación sobre la torre de la iglesia Parroquial de Santa María la que destruyó la escalera de dicha torre y coro, arrancando puertas y tabiques, bajando hasta la iglesia de la que hizo estallar todas las vidrieras y, gracias sean dadas a Dios que, siendo día de domingo y teniendo que, por circunstancias especiales, celebrarse la primera misa en aquella hora en el convento de monjas, no hubo que lamentar desgracia alguna personal.
 Y para memoria de tal favor del Señor, lo consigno yo, el cura propio. Fecha at supra.
Eusebio del Pozo Torreño.”

Como recuerdo del pasado, y para enriquecer los conocimientos sobre la historia de Casarrubios del Monte, aquí os dejo lo que ocurrió en esta villa, hace hoy, exactamente, ciento cincuenta años.

 3 de septiembre de 2015.

F.-Jesús Arroyo López.


miércoles, 3 de junio de 2015

ALGUNAS EFEMÉRIDES DEL MES DE JUNIO RELACIONADAS CON LA HISTORIA DE CASARRUBIOS DEL MONTE

1395    Del 5 al 13 de junio se encuentran en Casarrubios del Monte diversos miembros de la familia Ayala, herederos de don Diego Gómez de Toledo, Señor de Casarrubios, para repartir sus propiedades de los lugares de Chozas de Canales, La Cabeza, Palomeque, Toledo, El Viso, Carranque, Magna, Illescas, Casarrubios, Cedillo y otros. Con dicho fin se congregaron en esta villa las siguientes personas: don Gonzalo Fernández de Córdoba, Copero Mayor de la Reina y su mujer, doña Mencía de Ayala. Doña Sancha de Ayala mujer de Santer Blun, Camarero Mayor del Duque de Guiana y de Alencastre. Doña Aldonza de Ayala mujer de Perafán de Rivera, Notario Mayor de Andalucia y otros familiares y deudos.

1401  El 22 de junio, Enrique III ordena sea devuelta la posesión del lugar de Casarrubios a Inés de Ayala, viuda de Diego Fernández de Córdoba, Mariscal de Castilla.

1580   El 22 de junio tomó posesión de su diócesis de Astorga el obispo Alonso Delgado, nacido en Casarrubios del Monte a principios del siglo XVI, siendo confirmado en la parroquia de San Andrés el 3 de agosto de 1554. Falleció el 21 de agosto de 1583

1594    El 15 de junio de 1594, Marcos Sánchez del Prado y su esposa fueron autorizados por los jueces y oficiales de la Casa de la Contratación a pasar a Nueva España con dos criados.


1599    El 14 de junio, lunes, después del día del Santísimo Sacramento, se representó  en Casarrubios del Monte, una comedia con sus correspondientes entremeses. A  otro día, martes, se llevo a cabo la representación de dos autos que se habían hecho en la corte y, después, por la tarde, otra comedia, todo por 2000 reales.

1606    El 16 de junio, el Rey autorizó la edición del libro “Farmacopea”, escrito por el boticario Francisco Vélez de Arciniega, quien nunca olvidó su nacimiento en Casarrubios del Monte. Naturaleza de la que siempre se honró y dejó plasmada en algunas de sus obras a través de sus imprimátur. De esta forma puede leerse en la licencia dada por el rey.                                      
            “Por quanto por parte de vos Francisco Velez de Arciniega Boticario natural de la Villa de Casarrubios del Monte: y vecino de Madrid…”

1606    El 26 de junio, la Casa de la Contratación de Sevilla dio licencia a Francisco Nevado Lezcano, de Lominchar, a embarcar para las Indias con su esposa Isabel López, natural de Casarrubios del Monte. “alta, delgada y ojizarca”.  


1630   19 de junio. Tras recibir el titulo de Notario de Indias, Juan Sánchez de Llano, hijo de Francisco Sánchez y de doña Magdalena de Llanos, junto con su esposa, Antonia de Zabala, hija de Pedro de Zabala y de Juana Esteban, naturales todos de Casarrubios del Monte, recibieron el permiso para pasar a las Indias.

1698   10 de junio.  El agustino Fray Gabriel González, natural de Casarrubios del Monte, arzobispado de Toledo, recibió autorización para pasar a las Indias camino de Filipinas, donde realizaría su labor evangelizadora. Fr. Gabriel González nació en Casarrubios del Monte, y profesó en el convento de agustinos de esta villa. En 1699 llegó a Filipinas donde permaneció hasta su fallecimiento en 1708.

1714    El 9 de junio, don Pedro Gómez de la Cava fue nombrado Consejero de Guerra, y el 16 de julio de 1720 Consejero de Castilla, lo que hoy correspondería a la categoría de ministro. Nacido en Casarrubios del Monte el 16 de agosto de 1651. Hijo de hijo de Mateo Gómez y de Isabel Martín.

1721  El 13 de junio nacía en Casarrubios del Monte Antonio López Arroyo, quien llegaría a ser catedrático de Teología y obispo de Astorga. Hijo de Miguel López y de María Arroyo. Cursó estudios en la Universidad de Alcalá de Henares y, posteriormente, tomó los hábitos en el convento franciscano de La Esperanza, de Ocaña. Fue consagrado obispo en San Isidro el Real de Madrid, en Iº de Febrero de 1784, y tomó posesión de la diócesis de Astorga el 13 del mismo mes. A los escasos tres meses de ser nombrado obispo, fray Antonio volvió por Casarrubios para administrar el Sacramento de la Confirmación a ciento cincuenta y cinco niños en su villa natal el 16 de marzo de 1784. Falleció el 14 de marzo de 1787.
F.-Jesús Arroyo López.